El árbol de la vida

En este artículo describo el procedimiento para elaborar la ilustración científica El árbol de la vida y de este modo, contribuir a la difusión y divulgación del conocimiento científico. Una ilustración consiste en explicar un texto por medio de una imagen. Si, una ilustración explica un texto científico, entonces, es una ilustración científica, la cual, debe ser coherente con lo que describe el texto y así, ayudar a los científicos a comunicar los resultados de una investigación.

Cómo se hizo El árbol de la vida

Hace unos meses, el Dr. Gerardo Ceballos, del Departamento de Ecología de la Biodiversidad, Instituto de Ecología, Universidad Nacional Autónoma de México, me invitó a colaborar con unas ilustraciones para una publicación científica acerca de la extinción de vertebrados terrestres, que estaban preparando él y su colega el DR. Paul R. Ehrlich, del Department of Biology, Center for Conservation biology de la Stanford University.

Originalmente, la idea era ilustrar 16 géneros de vertebrados terrestres, 8 géneros extintos y 8 géneros en peligro. Tiempo después, hubo cambios en las necesidades para desarrollar la ilustración. Los cambios consistieron en representar la biodiversidad de vertebrados terrestres por medio de un árbol de la vida que muestre tanto el efecto de la extinción, como los géneros aún existentes.

Una mitad del árbol tendría ramas secas en las que se colocarían los 8 géneros extintos de la primera idea; en la otra mitad, el árbol tendría aún follaje frondoso en donde estarían colocados 8 géneros que representan vertebrados terrestres actuales en peligro.

Algunos de los géneros representados por animales como el elefante africano, el teporingo (o conejo de los volcanes), el gavial y la cobra real, habían sido seleccionados por los autores. Otros, en cambio, los obtuve de una lista que ellos me proporcionaron y que habían generado en su investigación.

La lista de vertebrados para ilustrar es la siguiente:

Anfibios

Extintos

Rheobatrachus sp. (rana incubadora gástrica del sur)

Cynops sp. (tritón del Lago Yunnan)

En peligro

Abavorana sp. (rana Mahogany)

Ichthyosaura sp. (tritón alpino)

Reptiles

Extintos

Hoplodactylus sp. (gecko gigante de Delcourt)

Cylindraspis sp. (tortuga gigante de Isla Rodríguez)

En peligro

Gavialis sp.(gavial)

Ophiophagus sp.(cobra real)

Aves

Extintas

Moho sp.(ave Moho)

Dinornis sp.(ave elefante)

En peligro

Strigops sp.(kakapo)

Drepanis sp. (tiwi)

Mamíferos

Extintos

Tilacynus sp.(lobo de Tasmania)

Lipotes sp.(baijii)

En peligro

Loxodonta sp.(elefante africano)

Romerolagus sp.(teporingo)

El procedimiento para ilustrar

Formé dos columnas con los nombres científicos de las especies que representarían cada género. De un lado, los géneros extintos y en el otro, los géneros en peligro. Dibujé sobre papel Fabriano de 300 g, cada organismo en una posición y ángulo que muestre los rasgos morfológicos que le identifican, así como la dirección de la iluminación.

A continuación, comencé a aplicar las capas de color, utilizando acrílico. El acrílico es un excelente medio artístico que permite trabajar texturas complejas mediante capas de color traslúcidas o espesas.

Después de elaborar las ilustraciones de cada especie (que representa un género), comencé a trabajar en bocetos a color del árbol, con una parte seca y otra frondosa. Utilizando lápices de colores sobre papel Canson de 160 g. Esta parte del proceso facilita definir los colores de la obra completa, sirve como guía, a la vez que, permite visualizar el conjunto.

Envié los bocetos a color con el Dr. Ceballos para revisión. En total fueron dos bocetos a color elaborados con el propósito de evaluar el contenido requerido para transmitir el mensaje adecuadamente.



El árbol de la vida. Bocetos a color. Lápices de color. Marco Antonio Pineda

Una vez seleccionado el boceto más adecuado, comencé a trazar el dibujo detallado para elaborar la obra final. Utilicé acrílico sobre papel Fabriano de 300 g. Como referencia para el aspecto del árbol hipotético, utilicé la morfología de la ceiba (Ceiba petandra), puesto que es una especie con porte arbóreo de gran tamaño.

Tratamiento digital

Una vez terminada la ilustración del árbol, fotografié las ilustraciones (de los vertebrados y el árbol) para obtener imágenes digitales. Con un programa de edición fotográfico, hice ajustes básicos de color, contraste y removí el fondo de cada animal.

Posteriormente, utilicé otro programa para unir el árbol con los vertebrados. Coloqué cada imagen de los animales en un círculo y los organicé de acuerdo a criterios utilizados en biología para estudiar los organismos. De modo, que los anfibios quedaron en la parte baja, seguidos de los reptiles, después las aves y finalmente los mamíferos, tanto para los organismos extintos como los vivientes.

La imagen de El árbol de la vida con todos los elementos en su sitio, fue enviada nuevamente para revisión. Posteriormente hice el envío de la imagen en alta resolución para utilizarla en el artículo científico: Mutilation of the tree of life via mass extinction of animal genera.


 
El árbol de la vida mostrando los géneros y nombres comunes. Medios mixtos (acrílico y edición digital). Marco Antonio Pineda

La publicación en la revista científica y una noticia inesperada

Una vez publicado el artículo en la revista científica PNAS, unos días después, recibí un mensaje por correo electrónico de parte de Jorge Comensal, quien escribe en el diario El País, en la columna América Futura, donde se tratan temas ambientales. Me invitó a realizar una entrevista acerca de la elaboración de la ilustración El árbol de la vida.

 

El árbol de la vida. Obra final. Medios mixtos (acrílico y edición digital). Marco Antonio Pineda. Imagen: Ceballos y Ehrlich (2023)

La entrevista sirvió para redactar un magnífico artículo periodístico en la columna ambiental América futura del diario El País desde un enfoque distinto, con la finalidad de mostrarle al público el procedimiento que se lleva a cabo en la preparación de una ilustración científica.

Créditos y agradecimientos

Por este medio, quiero agradecer al Dr. Gerardo Ceballos, del Instituto de Ecología de la UNAM, al Dr. Paul R. Ehrlich, del Center for Conservation Biology de la Stanford University, por invitarme a colaborar en esta importante publicación con una ilustración científica acerca de la extinción de los vertebrados terrestres, y a Jorge Comensal, del diario El País por tomar en cuenta mi trabajo para la columna y compartirlo con el público.

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