José María Velasco

José María Velasco 

 

José María Velasco. Imagen: esmeralda.edu

 

El 6 de julio de 1840, en Temascalcingo, Estado de México, nace José María Tranquilino Francisco de Jesús Velasco Gómez-Obregón de Velasco, mejor conocido como José María Velasco, quien es considerado como el pintor paisajista por excelencia en México. Aunque su trayectoria va mucho más allá de la pintura de paisaje, puesto que, su formación abarca áreas de las artes visuales y la ciencia como dibujo, pintura, geología, antropología, botánica y zoología.

    En 1849, junto con su familia, se mudó a la ciudad de México. Ingresó a la Escuela de la Divina Providencia en 1850, donde inició su vocación artística, mediante las clases de dibujo que impartía el artista Vicente Villaverde.

Sus maestros y a la vez, maestro de maestros

La obra más antigua conocida de José María Velasco, es un dibujo a lápiz de un adolescente (1850). En 1855, por medio de una beca que ganó en un concurso, a la edad de 15 años, ingresa a la entonces conocida como Academia de Bellas Artes de San Carlos (hoy conocida como Academia de San Carlos, la cual fue incorporada a la UNAM, en 1910), lugar donde asistía a tomar clase por la noche, mientras trabajaba en el día en una tienda de rebozos de su tío, donde estuvo hasta 1858, para dedicarse a la pintura.

    Su educación artística contó con la participación de artistas destacados, entre ellos, Miguel Mata, Juan Urruchi y Santiago de Rebull, quienes fueron sus maestros de dibujo, mientras que Manuel Carpio, fue maestro de anatomía, Pelegrín Clavé, maestro de pintura y Eugenio Landesio, de quien aprendió a pintar paisaje, a la vez que desarrolló interés por las ciencias naturales.

    Para conocer un poco acerca de Landesio, su influencia en la obra Velasco y en su vida personal (como veremos más adelante), es necesario retroceder unos años. En 1853, Pelegín Clavé, que en ese tiempo era director del ramo de pintura en la Academia, se interesó en contratar un maestro de pintura de paisaje y perspectiva, con la finalidad de que los alumnos aprendieran a pintar los fondos de las pinturas de historia.

    De este modo, Eugenio Landesio, pintor y grabador italiano, fue contratado como maestro de pintura de paisaje, perspectiva y ornato en mayo de 1854. Landesio tenía una formación artística que abarcaba técnicas de paisajismo francés, italiano y alemán.

El estilo de Landesio muestra las técnicas de paisajismo europeo.

Eugenio Landesio. Paisaje mexicano (c 1858-1860). Óleo sobre lienzo. Museo SoumayaImagen: Marco Antonio Pineda


 

 

El estilo de Landesio en el tratamiento de la forma, textura y color que se aprecia en el detalle de la obra, influyó en el estilo de José María Velasco.

Eugenio Landesio. Paisaje mexicano (c 1858-1860). Detalle. Óleo sobre lienzo. Museo SoumayaImagen: Marco Antonio Pineda


    Las cuales, junto con el contexto natural y cultural de México, sirvieron como fundamento para desarrollar una pintura con identidad propia aplicada al paisaje, que pasó de ser un instrumento para mejorar los fondos de las pinturas de historia, a mostrarse en unos años como un género que dio presencia a México en un plano internacional, lo cual a su vez, sirvió como plataforma para presentar la riqueza natural y cultural.

    La influencia del estilo pictórico de Eugenio Landesio, se observa en la obra de Velasco, quien además de aprender a pintar paisaje siguiendo técnicas europeas, complementó su desarrollo estudiando otros campos del conocimiento, como geología, botánica y zoología.

    A la edad de 18 años, José María Velasco, obtuvo el cargo de profesor de perspectiva, en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

    Todavía como estudiante, en 1860 ganó un concurso por la pensión de paisaje al que convocó la Academia, con su obra Patio del ex-convento de San Agustín, ante Laroche, Ilizaliturri, Gregorio Dumaine, y Villagrán.

    La pensión que obtuvo le permitió continuar sus estudios. Con Eugenio Landesio como maestro, salieron a pintar paisaje urbano en las calles de los alrededores, donde los temas eran las vecindades, iglesias, conventos y otros edificios. Poco a poco se alejaron de la ciudad para comenzar con el paisaje natural.

    En sus primeros años, José María Velasco, tuvo entre sus alumnos a Diego Rivera, José Clemente Orozo y David Alfaro Siqueiros, quienes posteriormente, serían reconocidos como grandes artistas de la pintura mural.

Del arte a la ciencia

En 1865, Velasco, junto con Luis Coto, obtuvieron recursos proporcionados por la Academia, para salir a pintar por temporadas de dos o tres semanas a distintos lugares en México, para hacer apuntes y terminarlos en el estudio.

    En ese mismo año, Velasco ingresó a la Academia Nacional de Medicina para aprender Ciencias Naturales, donde estudió botánica con el Dr. Lauro Jiménez; física con el Dr. Ladislao de la Pascua; zoología con el Dr. Francisco Cordero, así como geografía, anatomía y matemáticas.

    El interés por el estudio de varias disciplinas científicas, sugiere que Velasco buscó enriquecer su trabajo artístico mediante el uso de la precisión para retratar su entorno, tanto en los temas arquitectónicos típicos del paisaje urbano, como los elementos orgánicos en la naturaleza.

El interés de Velasco por representar su entorno mediante la pintura, lo llevó a estudiar diversas disciplinas, como geología, botánica y antropología, con la finalidad de profundizar en la observación y precisión.

En la obra Cardón. Estado de Oaxaca (1887), se observa el trabajo minucioso para retratar la morfología del cacto, las condiciones ambientales típicas del matorral xerófilo de Oaxaca, como el color y textura del suelo, así como el aspecto de la vegetación. El personaje a la sombra, agrega interés al tiempo que sugiere el tamaño de la planta. Imagen: ttamayo.com


 

    Su acercamiento a la ciencia, lo llevó a participar en expediciones como ilustrador con Luis Coto, de 1830 a 1891. Una de ellas, la Comisión Científica a la Mesa de Metlaltoyuca en el distrito de Huauchinango, Puebla entre 1832 y 1912, dirigida por Ramón Almaraz, Antonio García Cubas y Guillermo Hay.

Un año crucial

Por otra parte, 1868 fue un año importante en su vida: al término de sus estudios, se incorporó a la Academia como maestro de perspectiva para ocupar el sitio que dejó su maestro Eugenio Landesio.  

    Se casó con María de la Luz Sánchez Armas Galindo, y su padrino de bodas fue Eugenio Landesio.  

    También comenzó como ilustrador botánico en La Flora del Valle de México, una publicación científica por medio de fascículos por entregas, en la que, aproximadamente durante casi un año, elaboró 18 láminas que muestran la morfología de la plantas, mediante dibujos litografiados, muchas veces coloreados a la acuarela, tarea en la que colaboró su esposa María de la Luz Sánchez

    Además, el emperador Maximiliano le entregó una medalla de plata y un diploma por su obra La caza, que muestra un episodio imaginario de la cultura mexica durante la época prehispánica, utilizando como escenario el Valle de México desde Tacubaya con el lago de Texcoco y algunos templos representativos de la ciudad de México-Tenochtitlan al fondo.

 

La caza. José María Velasco. (c 1865). Óleo sobre lienzo. Imagen: munal.gob

 

Entre el arte y la ciencia

Junto con su hermano Ildefonso, fue miembro de la Sociedad Mexicana de Historia Natural (SMHN), donde José María fue secretario, vicepresidente y presidente interino. La sociedad estaba integrada por científicos importantes en México, que sumaban cerca de cien miembros, integrada por fundadores, numerarios y honorarios, entre ellos, Gumersindo Mendoza, Antonio Peñafiel, Manuel Río de la Loza y Manuel Villada. Además, Gabino Barrera, Guillermo Hay, Lauro Jiménez, Leopoldo Río de la Loza, y él mismo. Entre otros estaban, Ramón Alcaraz, Ignacio Manuel Altamirano, Manuel Orozco y Berra, Manuel Payno, Guillermo Prieto, Ladislao de la Pascua e Ildefonso Velasco (hermano de José María).

    Su colaboración como ilustrador en La Flora del Valle de México, le impulsó como socio en la SMHN, donde también colaboró como ilustrador en una revista de dicha sociedad, llamada La Naturaleza, participando en artículos sobre botánica, zoología, geología y paleontología, también logró publicar como investigador.

    Por ejemplo, en el primer tomo de 1869 a 1870, se publicó una importante investigación sobre la fruta de la pitahaya (Cereus serpentinus) en la que participó como ilustrador.

    Escribió con su hermano Ildefono, un artículo acerca de Ipomea triflora, una nueva especie de planta. Colaboró como ilustrador en: Troquilideos del Valle de México (1873), un artículo de Manuel M. Villada, y en Ensayo ornitológico de la familia Troquilidae o sea de los colibríes ochupamirtos de México (1876) de Rafael Montes de Oca.

 

Ilustración de José María Velasco publicada en la obra Ensayo ornitológico (1876) de Fernando Montes de Oca. Imagen: El bable

    Mientras tanto, en 1877, sustituyó a Salvador Murillo que ocupaba el cargo a la renuncia de Landesio cuatro años antes, como maestro de paisaje en la Academia de San Carlos, que en ese tiempo se le conocía como Escuela Nacional de Bellas Artes. Estuvo en dicho cargo hasta 1903.

    Velasco recibió el nombramiento de dibujante del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, puesto que ocupó durante 30 años, de 1880 a 1910.

    Durante ese tiempo, publicó una de sus investigaciones más importantes: Descripción, metamorfosis y costumbres de una especie nueva del genero Siredon (1879) , la cual, contribuyó con datos precisos y desconocidos hasta entonces, sobre la metamorfosis del ajolote del altiplano.

Publicación que muestra la lámina que ilustra el ajolote del altiplano, descrito como nueva especie con el nombre Siredon tigrina, por José María Velasco. 

La fotografía muestra la publicación tal como se presentó en el MUNAL durante la exhibición temporal José María Velasco: Los apuntes del pintor, en 2026. imagen: Marco Antonio Pineda


 

    Cabe mencionar que originalmente se describió a la especie como Siredon tigrina, años más tarde, en 1888, el zoólogo francés Alfredo Dugès, lo renombró como se le conoce actualmente a esta especie de ajolote: Ambystoma velasci, en honor a José María Velasco.

Su visión del mundo prehistórico

En 1903, Antonio Rivas Mercado lo destituyó como profesor en la Academia de San Carlos, lo cual, a pesar de causarle tristeza, siguió con su producción artística.

    En 1905, pintó 10 paisajes en gran formato para el entonces Instituto Geológico de México, inaugurado por Porfirio Diaz en 1906 (actualmente es el Museo del Instituto de Geología de la UNAM)

Boceto al óleo para la obra: Flora y fauna del periodo Cuaternario Plio-Pleistoceno. Mostrada en el MUNAL, durante la exhibición temporal José María Velasco: Los apuntes del pintor, en 2026. Imagen: Marco Antonio Pineda



 
Flora y fauna del periodo Cuaternario Plio-Pleistoceno. José María Velasco. Óleo sobre lienzo. Museo del Instituto de Geología de la UNAM. Imagen: Marco Antonio Pineda

    Una parte de las pinturas se basa en tarjetas postales del artista vienés Joseph Hoffmann. Otras, las correspondientes al cuaternario, fueron desarrolladas completamente por Velasco. El conjunto representa pasajes de la evolución de la vida a través de las Eras Paleozoica, Mesozoica y Cenozoica. Estas pinturas muestran con fidelidad el conocimiento científico de principios del siglo XX acerca del pasado distante, así como la destreza en el manejo de los materiales. Parte de la elaboración de las pinturas, consistió en realizar bocetos al óleo, los cuales se conservan en el Museo Nacional de Arte (MUNAL).

Reconocimientos

A lo largo de su carrera como artista y científico, recibió varios reconocimientos. Entre los que destacan: la Medalla de Oro de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, obtenida en 1874 y 1876. En 1876 ganó el primer premio de la Academia Nacional de México. En 1889, participó en la Exposición Internacional de París, donde recibió la Condecoración de Caballero de la Legión de Honor. En 1893, la Medalla de Oro del Centenario de Colón, en Madrid. En 1900, en Puebla, le otorgan la medalla de la Exposición de Bellas Artes.

Técnicas y materiales en el paisaje al óleo

Las técnicas aprendidas de su maestro Eugenio Landesio para la pintura de paisaje, se basan en el trabajo al aire libre, mediante observación e identificación de la interacción de los elementos que componen el paisaje, como la luz, textura, vegetación, suelo, atmósfera, por mencionar algunos. El análisis se integra mediante la interpretación artística y la información científica para formar una estructura ordenada, que se apoya con apuntes detallados de plantas, formaciones rocosas y condiciones meteorológicas.

    El taller Ttamayo en su portal explica ampliamente estudios realizados sobre distintos aspectos de la obra de Velasco. Para pintar al óleo, utilizaba el lino de punto medio como tejido para preparar el lienzo al que aplicaba una imprimatura clara de creta (carbonato de calcio) mezclado con cola animal. La superficie obtenida, permite la adherencia de capas delgadas de pintura.

    La identificación de pigmentos mediante análisis químicos a través de espectroscopia, revela el uso de una paleta compuesta por blanco, amarillos ocre, colores tierra, azul ultramar y verde. En sus primeras obras, utilizaba blanco de plomo (2PbCO₃·Pb(OH)₂) y poco a poco pasó al uso de blanco de zinc (ZnO). Además utilizaba azul ultramar artificial (Na₈-10Al₆Si₆O₂₄S₂-4). Mientras que el verde de cromo (Cr₂O₃) era el más frecuente. También utilizaba amarillos ocre, mientras que colores tierra como óxido de hierro natural (Fe₂O₃), aportaron estabilidad cromática en el largo plazo por más de cien años de exposición controlada.

    Para trazar la composición utilizaba carbón o grafito, lo cual se identificó por medio de estudios de reflectología infrarroja. El dibujo inicial, podía pasar por modificaciones en la delimitación de planos y horizontes. Algunas pinturas muestran que las modificaciones podían ocurrir después, en la línea de horizonte o en la posición de elementos arquitectónicos.

    Velasco tenía un método de trabajo mediante capas de pintura, lo que muestra la habilidad adquirida a lo largo de su carrera como paisajista. En los análisis estratigráficos de cortes microscópicos, se observa que las capas tienen un espesor promedio entre 80-120 micrones, lo que indica el uso de capas delgadas organizadas en tres niveles: una base de color principal, una capa intermedia para ajustar los tonos y una capa más para agregar definición. A diferencia de las técnicas de la pintura barroca en la que se utilizaban veladuras, la pintura se construyó directamente con pocas modificaciones

    Los paisajes de Velasco tienen un tratamiento de color que transmite profundidad, atmósfera y coherencia, mediante el uso de colores fríos y poca definición en el fondo, mientras que hacia los primeros planos va agregando contraste y colores cálidos. Las mediciones de reflectancia muestran que en el horizonte los valores están entre un 20-30%, mientras que los primeros planos tienen valores de un 60-70%, lo cual coincide con los principios de perspectiva aérea identificados en tratados europeos del siglo XIX.

    En un análisis de la obra El valle de México desde el cerro de Santa Isabel (1877), conservado en el MUNAL, desde el punto de vista de la composición, la línea de horizonte está colocada en el tercio superior del lienzo, para dar espacio a cinco planos intermedios organizados desde la cadena montañosa al fondo, seguido por estructuras arquitectónicas, un cuerpo de agua, una zona de transición y finalmente, vegetación en el primer plano. 

    Por otra parte, la saturación es consistente con el planteamiento compositivo y en la obra de Velasco. Hay un aumento progresivo de la saturación hacia el primer plano, por ejemplo, las mediciones digitales para los colores verdes muestran valores menores a un 30% en las montañas del fondo, pasando a un 40-45% en la zona del lago, mientras que en el primer plano alcanzan un 60-65%.

    Es decir, el verde poco saturado en el fondo sobre puesto a los verdes más saturados en los planos intermedios y el primer plano, sugiere profundidad.

Los análisis de la composición y el uso de la saturación de color de El valle de México desde el cerro de Santa Isabel (1877), revelan las decisiones técnicas que tomaba José María Velasco. Imagen: Google Arts & Culture

 

    El patrón de craquelado fino y regular observado en su obra, es característico del comportamiento de una superficie estable asociado a capas delgadas y secado uniforme, muestra tanto el control adecuado en la proporción de aceite y pigmento, como los tiempos de secado entre capas.

El legado

José María Velasco tuvo una intensa producción artística y científica por espacio de 44 años, desde sus inicios en 1868 hasta su muerte en 1912. En ese lapso pintó cerca de 300 obras en óleo, además de una vasta cantidad de bocetos, grabados, acuarelas, miniaturas y artículos científicos.

    Como reconocimiento a su trayectoria, el Diario Oficial de 8 de enero de 1943, decretó como Monumentos históricos toda clase de obras plásticas de José María Velasco, debido a la calidad artística reconocida por la Comisión de Monumentos del INAH.

Consultas en línea

https://academiasancarlos.unam.mx/conoce-la-academia/historia/

https://archive.org/details/ensayoornitologi00mont/page/n11/mode/2up

https://www.biodiversidad.gob.mx/biodiversidad/curiosos/jose-maria-velasco-gomez

https://www.esmeralda.edu.mx/jose-maria-velasco

https://www.gaceta.unam.mx/jose-maria-velasco-del-rebozo-al-paisaje/

https://www.gob.mx/cultura/prensa/jose-maria-velasco-maximo-exponente-del-paisajismo-mexicano

https://inah.gob.mx/foto-del-dia/academia-de-san-carlos-la-primera-escuela-de-arte-de-america

https://inba.gob.mx/prensa/23511/ambystoma-velasci-los-ajolotes-que-impresionaron-a-jose-maria-velasco

https://inba.gob.mx/prensa/12554/los-paisajes-de-jos-eacute-mar-iacutea-velasco-s-iacutembolo-de-la-identidad-nacional-

https://inverarte.com/artista/jose-maria-velasco/

https://munal.gob.mx/educacion/assets/images/velasco/primaria_2.pdf

https://mnsancarlos.inba.gob.mx/eugenio-landesio-las-lecciones-del-arte

https://museokaluz.org/el-jardin-de-velasco/

https://patrimonio-cyt-cdmx.colmex.mx/munal-coleccion-jose-maria-velasco/

https://www.revistacienciasunam.com/en/194-revistas/revista-ciencias-45/1840-jos%C3%A9-mar%C3%ADa-velasco-cient%C3%ADfico.html

https://www.ttamayo.com/2026/04/jose-maria-velasco/












 

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